15.8.11

39. Sin Título

"Ocasiones me figuro que soy de veras un árbol".
Tranquilo y oportuno descansa entre la multitud verdosa un árbol como cualquier otro y relevante como los demás, sin diferencia alguna, sin diferencias absurdas. Un árbol que el silencio enternece y entristece con la  soledad del murmullo de las visitas. Está semi dormido esperando el llamado del viento, pero ya las hojas con la fuerte y constante lluvia se han esparcido tanto en la tierra húmeda y barrosa dejando sin vestir la desolación de la ya inexistente fragancia de la compañía.
Las aves aletean a su alrededor y pasan como si no existiése, vuelan sobre su cabeza y sólo distinguen la multitud, toda es igual, nada destaca ni nadie, sólo árboles sin sentir, sólo un montón de masa verdosa de diferentes tonalidades. Aquél árbol que el silencio enternece la lluvia ya lo ha dejado destruído, ya no vienen a cortar sus partes muertas, sólo está ahí para que ahí esté, para que decore un paisaje maravilloso, para que vea cosas que jamás nadie verá, sólo está ahí porque quiere estar ahí, así lo siente y así lo anhela, pero ya nadie viene a verlo, nadie extraña su color.

La tempestad del sol quebranta el silencio del paisaje. Aquél árbol hermoso sólo observa escuchando el silencio, ya no caen las gotas que le conversaban de noche, ya no sopla el viento que le quitó sus fragantes hojas. Sólo hay sol, un sol que lo quema y ahoga, un sol que desearía que no existiera jamás nunca (anhela la compañía de sus verdes hojas).

"Pobre árbol", diría alguien que lo admirara, "pobre árbol" diría alguien que lo extrañáse. Pero no le importa, porque es un árbol y agradece el serlo, no le gustaría ser otra cosa porque es hermoso, porque es realmente hermoso. No odia a la lluvia ni al viento por haberle despojado su apariencia, los odia porque juegan a las escondidas, se va constantemente e intermitentemente aparece sin aviso hasta que se va de repente.  Ama ser un árbol solitario, ama estar de pie entre su paisaje, ama colorear la soledad y el silencio, sólo le gustaría compartirlo con todos quienes lo miran. Él llora por los ciegos pero sabe que algún día lo necesitarán.-



12.8.11

38. Desahogo

El frío golpea mi cuerpo estremeciéndose al compás del helado viento que ha danzado en estos días. Me puse de pie ante el último centímetro del primer escalón y con las mangas de mi chomba gris acaricié mis manos para darles calor, una y otra vez hasta que mis pálidos dedos recuperaran la movilidad, una y otra vez sin parar suprimiendo el frío de mis dedos, otra vez para así prender un cigarrillo y seguir quieto, continuar sentado, apoyado en el húmedo respaldo de esta silla en ésta grandiosa casa del árbol.

La tarde gris está llegando a su fin, un final que no anhelo, un final que no me agrada, un final que da un color monótono a las luces mientras que el cielo se tiñe de negro. Aún no, aún no ha llegado el momento, aún puedo mirar al río y describir la profunda neblina que viste los cerros de blanco, y, perdiéndose por fin con el imponente y legendario río. Esta vez, sólo por ésta vez y por sólo un segundo fui el único espectador de cómo la tarde despedía sus horas sensibles con una fabulosa luz anaranjada que pintó las aguas y los cerros. Sólo por un segundo, un segundo lleno de júbilo y emoción, un segundo eterno que no quise que terminase jamás, pero, la misma lluvia del Sur volvió a teñir los cerros verdes de blanco. Los pinos se perdieron, los caminos se perdieron, el ruido desapareció, sólo el sonido de la lluvia sobre el tejado, sobre las piedras y sobre el nylon que protege y cubre a ésta casita del árbol. Ese fue el instante donde desde el otro pueblo, cruzando el río, las luces se encendieron (y el cielo poco a poco se oscurecía).


    La noche acaudalada y elegante se acerca con paso firme, casi marchando, ésta noche también seré el espectador de la ópera que se repite en estos días, ésta ventolera y éste temporal que han acompañado mis sueños tan firmemente como las ventanas resistiendo ante la fuerza del viento (se mantienen tan firmes ante los golpes de la lluvia y los remezones del aire. Yo sólo escucho y admiro, amo, danzo y sueño sin dormir, jamás esperando la agonía de la incertidumbre del final de la ópera. No quiero que se acabe, no quiero que me deje solo, no quiero que mi cama sea aún más grande para mi cuerpo . Necesito la compañía de esta compañera estacional . No quiero sentirme (más) solo ante el silencio de la silueta de la noche.


Un sollozo oculto y reprimido, un grito entre palabras y una caña de vino en cada momento. Un abrazo a la distancia se hace imposible y el recuerdo del calor ya parece inoportuno e inoperante. ¿Qué quiero?, quizás alguna oración que me haga sonreír, o alguna frase típica para sonrojarme, sólo eso. La frialdad del viento es partícipe entre cada letra. Otra vez volvió  a llover y ésta vez más fuerte. Los tejados rechinan y con alharaca sufren con los golpes de las gotas que caen con fuerza desde no-sé-dónde. Desearía salir a caminar, conversar con algún perro que se encuentre igual que yo (solo y abandonado), que me acompañe y me mire, que me deje acariciarlo y me bese la mejilla. Anhelo caminar y mojarme completamente, luego llegar a casa completamente empapado y prender un cigarrillo, casi como un orgasmo en el silencio, pero quizás nadie entienda cuánto amo la lluvia. Ésta lluvia.


10.8.11

37. Mamá

No necesito recalcarte lo grandiosa que eres para que te des cuenta de ello. 
No tengo que decirte que eres perfecta para que con sólo mirarte observes todas tus cualidades.
Todas las palabras sobran para expresar lo mucho que te amo. No te amo porque eres mi madre, sino que eres muchísimo más que eso. Eres un pilar fundamental en mi vida y te agradezco TODO lo que haz hecho por mi, para por mi bien, como también todo el apoyo que me haz brindado a lo largo de mi vida entera, sobretodo ahora que tengo mi visión de "adulto" me ayuda a comprender varias cosas por las que pasamos juntos. 

Te amo madre, te deseo un muy feliz cumpleaños. Eres grandiosa, nunca lo olvides. Gracias por todo, realmente gracias por todo. Te mereces lo mejor.
Te mando muchísimo cariño desde la distancia, desde mis tierras. Nos veremos pronto, te lo prometo.-

6.8.11

36. Perdido en la realidad.

Ya el cielo se ve acostumbrado a adivinar mi presencia bajo estos fríos días grises cubiertos de lluvia. Es casi normal, casi cotidiano, digo casi porque no todos los días son así, son diferentes cielos que me visitan, son diferentes sombras, son diferentes nubes y diferentes luces, yo les doy la bienvenida de todas formas, siempre cautelosas advierten mi presencia y se lucen para cautivarme y conquistarme por completo. Creo que no necesitan lucirse porque me atraen en una forma unidireccional, es en mi pueblo, es en mi Talcamávida ésta semana en el mes de agosto.
Los días son cortísimos, no me doy cuenta cuando el cielo deja de ser azul (o gris) para vestirse de negro, me aterra el tiempo, me aterra el hecho de que los días pasen tan rápidos por mi pueblo, casi pasan a la misma velocidad de un tren con dirección al puerto de Talcahuano, o en dirección contraria, más al sur, donde el pasto es más verde y la vida es más simple y bella, donde no existe una urbe maligna que carcoma el color del óxido, no existen personas que quieran vivir rápido para ser ancianos tan pronto. Son personas que son hombres y mujeres comunes y corrientes, personas fuera de una Polis, fuera del vírus de la ciudad contaminante y mediocremente "progresista".

¿Cómo no amar el campo?, ¿existirá alguien tan envenenado que la ciudad llame a sus preferencias geográficas?. Quizás aquellas personas telegrafían sin conocer el destinatario, hablan maravillas de sus luces artificiales y nunca han visto el glamour de un día verde, un día simple, un día común y corriente en donde un David, o un anciano cualquiera caminen en contra del tiempo y a favor de la belleza rústica. Si existiese un castigo fatal para esa gente pediría que fuese en el campo, vivir en el campo.

Estos días han estado repletos de lluvia y cosas-que-hacer. Hoy mi destino fue Omer Huet, un taller de "reparación" de trenes, una verdadera y penosa morgue, un cementerio de leyendas e historias que pasan desapercividas entre el óxido y el abandono. Es tan triste recorrer aquellos coches que desde pequeño conocieron mi amor y pasión por los ferrocarriles Chilenos, es tan penoso ver el deterioro del tiempo y el poder del desinterés económico. La geografía de mi Patria no podría haberse conquistado si no fuese por el ferrocarril (digo conquistado no con un afán de dominación, sino rescato y recalco el hecho de que sin el ferrocarril ningún pueblo habría existido). Como dicen por ahí: "La basura de algunos es el tesoro de otros", y esa frase es tan exacta como mi bigote rubio. La sociedad no cuida el patrimonio más que una comunidad, no existe una sociedad patrimonial, sino que éste tipo de sociedad acoge el término de "pseudo-modernista". Se construye hacia el futuro olvidando el pasado, reprimiendo el presente que se construyó forjado por la historia. Aborresco que la gente llore después lo perdido. Que recuerden "lo bonito que era algo" si no cuidan ni recuerdan las piedras del olvido. Aborresco el presente y el pensamiento hacia el futuro. 

La cosa, es que estos días, lluviosos en su mayoría, han sido mágicos, aunque no sé si usar el término "mágico", porque no acota realidad, no resalta la verdad, sólo es un término ideologizado de la perfección que no usaré más porque lo entendí mientras escribía esto mismo que acabo de terminar de escribir. Bueno, estos días han estado preciosos, mi cabello cada vez que salgo a fumar se empapa del agua que cae torrencial del cielo, da lo mismo la hora, da lo mismo el momento, sólo cae y revienta en mi cabeza, en mi cabello, se desliza por mi cara para luego finalizar una oración precisa: Esto no quiero que se acabe, esto, en este instante es perfecto, es adecuado y glamouroso. Es mío, únicamente mío.

23.7.11

35. 私

He aquí cuando la boina se cuelga en el oxidado clavo que frágilmente desentona la blanca pared de ésta habitación. He aquí cuando ya el silencio oportuno invade cada fibra de estos huesos inertes que descansan en la incómoda silla de madera, el frío golpea las rodillas haciéndolas temblar y chocar mutuamente, una y otra vez, una con la otra, otra vez, en cada momento.
¿A qué viene esa descripción tan banal?, no creo que conlleve a nada, menos a un texto con el cuál pretendo no pretender llegar a un fin específico, sólo es una burda exposición de un inventario de ideas sueltas que nacen en el segundo que prendo un cigarrillo y se esfuman en el mismo aire frío que entra por mi ventana La diferencia acá con las palabra es que las plasmo sin un sentido ni dirección, aquí, ahora, en éste lugar y en este momento, estando solo en una fría pieza pseudo-blanca con cada objeto posado en su lugar; todo está donde debe estar ocupando su espacio: La fría y amplia cama desordenada y tirada cruelmente en el suelo, los cigarrillos en el escritorio y los ceniceros desplazados a lo largo de éste, se mueven como si nada, como si quisieran acompañarme en ésta fría y aburrida (solitaria) noche de viernes (ya sábado), como si quisieran decirme "hey, amigo, estoy contigo para cuando-donde quieras, sólo úsame". También está mi teléfono y mis perfumes, ambos ahí inertes esperando por ser usados alguna vez, en algún minuto próximo al minuto que viene entrando, en el minuto cuando esté preparado, aunque el teléfono realmente no me es de mucha utilidad ahora. 

Yo soy de los que amoldan varias pilchas en algún bolso desteñido, descosido y abandonado para renegar tu presente y cambiarlo, yo me voy de viaje, me gusta pasar mis horas con mis abuelos, me siento parte y partícipe tanto de la tierra como de ellos, como un hijo más (jamás desmereciendo a mis padres; progenitores nunca lo haré), como parte del clan en donde las conversaciones giran en torno al conocimiento y la experiencia, cuando absorbes todo eso y te sientes maravillosamente y los problemas sólo son una piedra pequeña en el Viaducto Malleco. Ves, que los árboles y las plantas son parte de tu vida, de tu entorno, de tu contexto social de cada uno de tus suspiros; nadie las admira, nadie las observa sino que sólo se miran como algo verde entre las piedras grises. Los olores te cautivan aún más que las personas y le sumo a eso el factor Contexto. Piensas, sientes y vives y concluyes que no quieres salir de ahí nunca más, no quieres dejar esa monotonía fabulosa que convierte tus días en un sentimiento de que es el último instante, que quieres que sea el último para conservar todo perfecto, ese instante tal cual como vives el día a día pero de noche morir en silencio para recordar para la eternidad tal maravilloso día, porque les aseguro, estar con mis abuelos en mi amada octava región de la Patria de la cuál soy parte es algo onírico. Los problemas no son nada más que la palabra misma, el ruido del tren pasando frente a mi casa es aún más fuerte y cautivante que aún estremece mis huesos y cada músculo de mi cuerpo. Cierro los ojos y vuelo, me mezclo con el traqueteo de las ruedas metálicas pisando el fuerte y desteñido riel y cada partícula de los carros rechinando, quieren que todos vean que son viejos, que siguen de pie después de tantos años, quieren que yo los admire y los sienta, quieren que la gente se de cuenta de que son útiles y que yo vuelo entre ellos.


Ahora estoy aquí, sentado en una incómoda silla mientras que el viento entra cauteloso a mi habitación. Un vaso de vino tinto se posa en mi escritorio junto a mis cigarrillos que esperan al asecho, esperan a que elija a uno, el elegido, el especial, el que no he fumado antes, pero yo pienso lo contrario a lo que ellos sienten; para mi son todos, absolutamente todos iguales y todos sirven para lo mismo. Quizás ejerza una competencia de calidad y una discusión en torno a ello, pero como escribí; para mi son todos iguales, como personas desconocidas, como mujeres, como hombres, como sentimientos, como drogas, como alcoholes... Todos te llevan a lo mismo: cáos. Cáos en tu vida, cáos en tu paradigma, cáos en tus cigarrillos y en tu amor. Pero, ¿quién dijo que eso no era interesante y de cierta forma valioso?.


Me aíslo en silencio entre el bullicio de la nublada noche de julio que está por abandonarme, que mastica las partículas oscuras y escupe las de otro día claro, otro día más el cuál no sabes qué pasará, no sabes a quién verás y qué harás, a veces pensar en ello me remonta a mis días de teatro en donde casi todo estaba pauteado y yo desaparecía de mi para encarnar a mi personaje. Extraño esos días pero no quiero dejar los que estoy viviendo actualmente, estos segundos son fabulosos y creo que mi vida es cautivante y admirable. No del todo, claro, aún sigo en el principio del camino portando un paradigma infantil frente al mundo que poco a poco se va opacando y apocando para dar inicio a otro paradigma que entrevera mis sentimientos de hombre como "hombre grande". Sigamos en el camino, sólo sonrío cuando sé que puedo lograrlo, las zarzamoras ya no son nada.


He aquí donde comienzan esas líneas de relleno para terminar el texto. Aquellas líneas en donde constantemente te vas preguntando cómo finalizar este escrito y nunca llegas a una conclusión; ¿Dejar expectación, incertidumbre, aburrimiento, o sólo acabar en un shock simple?. 
Creo que da igual, si no hay nada más que acotar más que el silencio mismo, si no hay nada más que sentir que los ojos cerrándose poco a poco y los continuos bostezos que desfiguran tu cara, lo mejor es irse a dormir. 





6.7.11

34. Joyeux Anniversaire

Ya es tiempo, ya es otro día pero este es especial. Los dígitos entre más grandes conllevan a cambios un poco más trascendentes. Son 19 años desde que ésta casa te recibió solemne y alegre, grande para tan pequeña criatura dada a luz aquí, bonita para tan peligroso acontecimiento.

Ya es tiempo, ahora eres grande y tienes que darte cuenta de ello y asumir a lo que esto conlleva. Eres pequeña para tu grandeza, eres grande porque haz vivido y te mantienes de pie envidiablemente. Sólo que ahora debes aprender a verte como la gran mujer que eres, que nadie debe pasarte a llevar jamás, que eres especial, que eres hermosa y posees una eficiente inteligencia. Valorarse es difícil, caminar es difícil y sutil, pero el proceso es aún más bonito y complicado en el que debes darte cuenta de quién eres realmente; eso te ayudará a que el camino te haga mas fuerte, mas tuya, mas Claudia.

Tienes diecinueve años y te felicito por eso, te deseo lo mejor y siempre voy a estar para cuando necesites un amigo, un compañero, un profesor o un guía (el alcohol va incluido).
No aceptes que nadie tome decisiones por ti, el futuro es tuyo, pero piensa realmente si es el apropiado. A veces es mejor evitar el agujero antes que caer sabiendo.
      Éxito en todo, tienes harto camino por delante, varias responsabilidades nuevas.
      No desaproveches la oportunidad de ser feliz.




Joyeux Anniversaire mon cherie, mon sœur !

4.7.11

33. Sophie's Choice


No, I was sent to Auschwitz because they saw that I was afraid.
 
I can't choose. I can't choose!






"You know, when you... when you live a good life... like a saint... and then you die, that must be what they make you to drink in paradise." 

15.6.11

32. La Mañana

Todo está en el sitio que debe estar en una mañana de Junio. Todo está en su lugar como un amanecer cubierto de neblina blanca o un día lluvioso en el sur. Todo está en su sitio; las llaves descansando en la mesa de los libros y los libros en la mesa donde están las llaves descansando, apilados sin discriminar autores o géneros, sólo están ahí, donde deben estar, junto a mis anteojos para poder verlos y mis gafas para el sol.
A veces pienso que el piso no es lo suficientemente transparente, o la ventana nunca está lo suficientemente abierta, a veces tampoco la música tiene un volumen apropiado, pero el mirar el techo mientras una melodía de Jazz suena y resuena en el tímpano coloreando completamente el ambiente que debería ser algo monocromático. Todas las cosas están en su sitio, pero en ese momento, en ese preciso momento, esa precisa mañana de Junio todo estaba en paz.

Creo que me levante despacio y callado, saqué un cigarrillo del paquete que siempre (o la gran mayoría de las veces) se acurruca a mi lado, duerme conmigo sin tener conciencia ni sueños pero sin embargo tiene utilidad y sabe cumplir por completo su tarea, me acompaña cuando me duermo y cuando despierto, siempre esta ahí para escoltarme en cada minuto a cada instante a donde yo desee ir (o si deseo quedarme). Siempre están donde tienen que estar, nunca están en otro sitio.
La mañana era cálida (como testigo lejano; en mi habitacion), afuera todo se escarchaba, quizás hasta mi cigarrillo se hubiese congelado. Pero me gustan esas mañanas de Junio, aunque las mañanas de Julio son perfectas también, emanan paz y melancolía, no tristeza ni dolor, solo una sutil partícula de melancolía que te provoca el seguir acostado, coger tu libro o simplemente mirar con dulzura a la persona que amas y duerme placenteramente en una almohada mas allá de la mía. Ahí piensas: Es realmente maravilloso ese momento, te dan ganas de describirlo y plasmarlo en un papel o con tu camara fotografica pero el momento es tan corto y preciso que te deslumbras de silencio de la imagen tan perfecta que estas viendo, tu hombre durmiendo a tu lado, un montón de frazadas muy bien acomodadas y un par de almohadas muy bien acompañadas en una fría y cálida mañana de Junio en la que todo está donde debe estar, todo es perfecto y no quieres mirar más allá, sólo te quieres quedar en ese retrato inmóvil que se mueve en tu alma y te hace respirar hondo, apretar el pecho y sonreír tiernamente.

¿Cómo será esa mañana de Junio de algún otro joven que quizás esté sintiendo lo mismo que yo en estos momentos?, o de mis padres, o de mis abuelos, o de mis hermanas, o de mis conocidos y no conocidos, ¿en sus vidas estará todo en su lugar?, ¿podrán apreciar la hermosa neblina que colorea la ventana y contrasta el verde de los árboles?, ¿u observarán aquella dulzura que el amante emana durmiendo placidamente a su lado?.

Aquella mañana de Junio no quiero que termine nunca, pero las horas se apresuran cruelmente sin dar mucho respiro al admirar por mas tiempo el que todo esté en su lugar.


¿Que pasará cuando esa mañana termine por el sonido de un auto, de un teléfono o simplemente acabe sin decir nada?

( ... ) 


D.

14.6.11

Quizas no me guste mucho estar en casa,
quizas me aburra demasiado encerrado en mi pieza y estando en casa,
quizas frecuentemente tengo ganas de irme a vivir con mis abuelos (o en su defecto; solo).
Pero todo eso no alude en lo absoluto a que ustedes dos sean un problema en mi vida, todo lo contrario:

 Ellos son mis personas favoritas, 
ellos se ven hermosos sonriendo juntos,
ellos deberian tener mas tiempo solos, 
ellos deberian dejarse llevar hacia ellos mismos, 
ellos han construido algo que muy pocas personas han construido...

...no lo destruyan, tomense de las manos y sigan caminando juntos, felices y bellos.
Los amo, papi y mami.

2.6.11

31.

Tu geografia de luces te limita a conocer el verdadero brillo de las estrellas.

23.5.11






Esta tarde vi llover, vi gente correr, y no estabas tu...





5.4.11

30. La Señora

Fielmente la señora se dispuso a recorrer las mismas calles que por setenta años de biografía narran sus nítidas arrugas de colores. Las calles no eran las mismas a la vista de sus desquebrajados ojos, pero no le importa a su mirada, solo camina sin mirar, solo camina sintiendo el abrumador y sofocante calor de la ciudad de Santiago, miente en sus pasos y acelera, aunque latentemente un pensamiento desborda su cabeza: "¿Para que camino tan rápido si el tiempo que poseo es eterno?, tengo setenta largos años y aun no me he ido; una eternidad narran mis arrugas". Comienza a frenar, empieza a observar a la gente y se pregunta el por que de su prisa, el tiempo es eterno -repite y todos lo tenemos. Apresurarse es solo envejecer, correr es solo para sentir que estas vivo dentro de una ciudad que te mata cada día.
La señora seca el sudor de su frente con su pañuelo celeste floreado mientras sigue su camino tranquilamente por la Alameda. 
"La sociedad pretende avanzar, eso le hacen creer a la gente, estuve setenta años convencida de ello, pero lo único que provocan en la mente de la gente como yo es solo envejecerla y matarla mientras viven tranquilamente".

Los pasos se hicieron largos, pero ella comenzó a disfrutar la caminata, nunca había sentido tal nivel de libertad al caminar por una ciudad claustrofobica.
Todos los días desde 1939 deambula sola por las calles de Santiago buscando aquella interrogante que cambiaría su vida, cuando la encontró sus arrugas se tiñeron con una preciosa sonrisa que mantuvo en cada paso que dio hasta el día que entró a un camino diferente, después de setenta años dejó de caminar para lograr descansar por fin.

Las calles aun poseen el perfume solitario de aquella señora que comprendio el amor de cada paso dentro de la ciudad sin esencia, sin amor.

27.2.11

28. Febrero 27 (Parte I)

El festival de Viña del Mar estaba casi llegando a su fin, faltaban los Fabulosos Cadillacs y luego me iba a dormir. Previo a todo eso, estuve de jurado en el festival de la voz que se hace cada año en Talcamávida, una grata experiencia aunque agotadora. Con Rodrigo había hablado hace un rato, quedamos de juntarnos al día siguiente en Concepción para ir a comer.
La noche estaba quita y como dije anteriormente, el festival de Viña casi terminaba. El vino de mi caña se había secado y me paré por otra antes de irme a dormir. No se escuchaban trenes ya que el último carguero había pasado a las 3 de la mañana. El reloj marcó las 3:30 AM:
 Me paré tranquilo a dejar la caña a la cocina, mi tata estaba ahí sirviéndose la de él y conversamos mientras yo lavaba lo que había ocupado, cuando me dispuse a secar la loza comenzó un ruido extraño, un ruido como el que frecuentemente hacen los trenes pesados al pasar raudos por el frente a mi casa, cuando llegaba a la galería en donde se encontraba mi abuelita tomándose un té de hierbas el ruido latió más fuerte: "Dios mío, ¡se descarriló un tren!" -dijo asustada mientras se levantaba de su asiento, después de que ese ruido hiciera crujir la casa el movimiento se hizo partícipe de un pánico que nunca había sentido antes. Las luces comenzaron a explotar y destellar al compás de la loza que caía al piso súbitamente, atiné a correr la mesa para ir donde estaba mi abuelita, ella se había levantado con rumbo al televisor que sostenía entre sus brazos, gritaba desesperada, nos llamaba con miedo, corrí donde ella y la abracé, yo estaba más lúcido y sólo le mostré mi apoyo. La casa era una gelatina, se movía de arriba para abajo y de abajo para el lado, así estuvieron los segundos más eternos de mi vida, entre el sonido de la loza caer, el microondas hacerse pedazos en el suelo, el piso crujir y los rezos de mi abuelita, los segundos más terribles de mi vida en los que la incertidumbre se apoderó completamente de todo; no sabía qué había pasado y tampoco reaccioné de inmediato, ya no estaba tan lúcido cuando todo se detuvo, ya no estaba consciente. Recuerdo mis piernas que temblaban entre mis pitillos, y las manos me eran casi inútiles al momento en el que vi mi mochila (alumbrada con la ayuda de mi celular) y comencé a llenarla: Computador, cigarrillos, cámara, abrigo, poleras, ropa interior, pantalones cortos y largos, zapatillas, el cargador de mi celular y mi pendrive. Luego comenzamos a llenar bolsos con comida, chombas, pantalones, etcétera. No sabíamos qué pasaba, tomamos nuestros celulares e intentamos discar a varios números, entre ellos puedo nombrar el de Rodrigo, el de su casa, el de mis papás, el de mis abuelos ... Nadie contestaba y las señales murieron quizá en qué segundo. Nuestros celulares sólo sirvieron para alumbrar nuestros pasos, para alumbrar las cosas que estaban dispersas en el piso, los cuadros, la loza que bañaba la cocina en fragmentos de vidrios de diferentes clases y el microondas que completamente destruido descansaba en el centro de la cocina. 

Salimos al patio justo cuando otro temblor (casi de la misma magnitud, quizás) azotó nuestros cuerpos, mi abuelita estaba histérica y con mi abuelo la tranquilizamos un poco. Eran las 3:45 AM cuando nos dispusimos a esperar lo que fuese, ya "armados" y con nuestros bolsos en la mano, esperando a que el río se saliese y haya que huir a los cerros cercanos al pueblo.

La calma llegó por unos momentos, nos relajamos, prendí un cigarrillo y recién ahí, en ese momento tranquilicé mis nervios y pisé tierra. Entramos a la casa con precaución mi abuelo y yo. Mi abuelita se quedó tranquila y segura en la entrada a la galería mirando al patio, recogimos algunas cosas con mi abuelo mientras me contaba su experiencia en el terremoto de 1960 -recién ahí asimilé el hecho de que había sido un terremoto- para que yo también estuviera más tranquilo.


La noche era eterna y el sueño nos invadió de golpe, mirábamos la hora a cada hora y el reloj nos engañaba mostrándonos que habían sólo pasado minutos pobres. Cada media hora había un temblor, con los primeros me preocupaba, después me dedicaba sólo a tranquilizar. 
Cuando sentimos que nada podríamos hacer sentados comenzamos a mirar el prado, estiramos las piernas y nos despejábamos, constantemente nos acordábamos de nuestra gente y la impotencia obedecía sólo a la abstinencia. Le sugerí a mi abuelita ir caminando hacia Talcahuano, quería saber de Rodrigo y su familia, cuando me disponía a hacerlo ella me detuvo y me hizo saber que estaba equivocado, que esperáramos y que era una estupidez gigante el hacer eso. Tenía tanta razón, que al momento en el que me puse a pensar, recordé que mi pueblo está entre cerros, que era inevitable los desprendimientos de tierra y el peligro mismo del río Bio-Bio.


Los cigarrillos comenzaron a consumirse al mismo tiempo en que los minutos comenzaron a pasar rápido, no así la noche. Mágicamente el reloj marcó las 7:45AM  y aún estaba oscuro. La luna alta y grande, imponente ante nosotros aterraba con su extraña silueta, nos preguntábamos qué pasaba con ella y con la noche, ¿se habrá alterado el tiempo?, pensamos. Luego se esclareció el día, a los pocos minutos, ahí recién pudimos mirar bien lo que había pasado en la casa; cañerías rotas, trizaduras en el concreto, platos y vasos dispersos al rededor de toda la cocina, marcos rotos y en el suelo, muñecas tristes bajo la mesa del comedor, el microondas, todo estaba abajo. Ordenamos un poco y me mandaron a acostar, eran casi las 8 y sólo pude dormir hasta las 9. 
Me levanté intranquilo y ayudé a ordenar un poco. Tomé mi cámara y empecé a fotografiar algunas cosas de la casa que llamaron mi atención. Luego salí a la calle y miré que todo estaba normal, luego miré para la estación de ferrocarriles y noté que las catenarias estaban casi en el suelo y tomé registro de ello. Al rato con mi abuelita subimos al pueblo y con dinero en mano buscamos bencina. En la plaza la gente merodeaba sin rumbo, con ojos desorbitados y desolados, los negocios estaban abiertos. Entramos al negocio de Don Renato y me sorprendí tanto de lo que vi que no dudé en tomar foto de ello; Todo estaba en el suelo, había un río de licores y el olor de las mezclas era casi asfixiante, tomé varias fotografías a la gente en el negocio y al local  mismo. La gente con la que nos encontramos comenzaba a hablar estupideces y a asustar a mi abuelita: "Dicen en la 'Bio-Bio' (radio) que viene otro más fuerte a las 15:00hrs", "que se había salido el mar y Talcahuano entero estaba bajo el agua", yo sólo comencé a temblar y a preguntar por la zona en donde vivía Rodrigo, nadie sabía nada, obviamente. 
Cuando recorrimos el pueblo entero con mi abuelita, vimos que el teléfono público frente al pub estaba lleno de gente, hicimos la fila expectantes, la gente  nos decía que sólo a dos personas les había funcionado (y sin exagerar ya habían intentado otras cien), que estaba malo el teléfono. Llegó mi turno de usarlo, metí una moneda de cien y marqué a mi casa, tenía el corazón en la mano, latía sin piedad casi marcando mi pecho sobre la polera negra que traía puesta... y me contestó mi mamá, estaba yo feliz, estaban todos bien en Santiago, no había pasado nada en casa, les informé que yo también lo estaba y que nada tan grave nos había ocurrido, que estuviesen tranquilos, y cuando el teléfono marcó 59 segundos se corta... Intenté meter otra moneda pero ya fue todo inútil, pero me tranquilicé al momento de escuchar bien a mi madre.
Posterior a ello, pasamos a la estación de trenes a conversar con Don Miguel -jefe de estación, movilizador de la estación de Talcamávida, le solicitamos su teléfono pero también estaba muerto.


Esa tarde, después de haber llegado a la casa, comimos escuchando el radio, atentos a lo que decían, constantemente mirábamos el celular e intentábamos llamar, nada pasó.
Cargamos de bencina el generador que posee mi tata, no alcanzaba para tanto rato puesto, así que racionamos bien el aparato y decidimos que lo usaríamos sólo para ver las noticias en la noche cuando tomábamos once.


La noche llegó rápido y los temblores no cesaron, estábamos más "relajados" dentro de todo, pero no queríamos que llegase la noche, el temor y la incertidumbre aún estaba entre nosotros.


Esa noche, escuchamos una alarma y un camión de carabineros pasar por fuera de la casa, no escuchamos muy bien lo que decía, así que salimos y vimos una fogata que ardía en el medio de la calle, hacía desaparecer toda la oscuridad de la noche estrellada, mucha gente estaba ahí, nos acercamos para saber qué pasaba y qué verbaba carabineros en el camión:

"A todos los habitantes del pueblo de Talcamávida se les solicita resguardar sus casas y protegerlas, de Leonera informan que anda una patrulla saqueando las casas, por favor, A todos los habitantes del pueblo de Talcamávida...".

17.2.11

[Cielito Penquista]

Ahogando el ruido en el silencioso aire fresco que desnuda las miradas humildes
en la bella ciudad empapada del perfume verde con celeste.
Con sus oníricos cerros que alcanzan un firmamento en cada nube
contradiciendo a la realidad, contradiciendo la capital
casi contrastando al respetable y anciano Bio-Bio,
que con sus partículas cristalinas da hogar a Queltehues y Gaviotas libres como hambrientas.


¡Oh!, ciudad hermosa y sus bellas plazas
habitadas de recuerdos de sonrisas y retratos de penas,
llantos y rasmillones,
batallas y guerras;
Experiencia entre sus flores y sus edificios grises.

Una inexistente estación de trenes,
en donde una bella máquina de dos o cuatro coches
transporta nuestras pesadillas a ensoñados sueños,
un carnaval de flora colorida y fauna infinita,
con su gente defendiendo el vaivén de su pueblo,
su alimento y su cielito fresco.

¡Oh mi amado Concepción!
que con tu mar bañas la felicidad del verano,
y te saturas de colores entre las lluvias del frío invierno.
Engranas dos maravillosas ciudades de colores y voces,
de trabajo y esfuerzo innato.
Que nunca te olvide tu gente ni menos te sean indiferentes.

Paisajes propios,
lleno de sabiduría e historia,
llena de personajes y anécdotas,
llena de luchas e invasiones, 
Amada Concepción. que don Pedro te bautizó orgulloso,
que nunca te olvide tu gente ni menos te sean indiferentes,
que La Perla del Bio-Bio quede entre tu gente.


27. The Iron Lady


Las primeras imágenes de "The Iron Lady", protagonizada por la gran actriz (y mi favorita) Meryl Streep.

Estas fotos las tomé vilmente de Simply Streep, un sitio que se demora casi un mes en actualizarse y la gran mayoría de sus entradas son de Meryl en eventos públicos o apariciones varias (las cuales no son de mi total interés). Pero de repente (como ésta vez) me deja atónito.



Ahora, el día 15 de Febrero han aparecido las primeras imágenes de lo que es la grabación del film que se lanzará en el 2012.

"The Iron Lady" (La Dama de Hierro) será una película dirigida por Phyllida Lloyd, que nos retratará la historia de Margaret Thatcher, la ex-primera ministra británica, con una visión más personal e íntima.
"Es un reto intimidante y apasionante (...) Estoy tratando de interpretar el papel con el mismo celo, fervor y atención'', señaló Meryl Streep.

Compartirá créditos con el actor británico Jim Broadbent, quien dará vida al esposo de Thatcher.
A esperar no más, ojalá que el film se filtre antes de su fecha de estreno, porque realmente, estoy ansioso (aunque falte casi un año para que se finalicen las grabaciones, pero se entienden las ansias...creo).

9.2.11

24. (No)Adiós

(Santiago me espera)
Déjenme contemplar la última gota de silencio sobre esta noche estrellada, 
déjenme escuchar a los perros desquebrajando la soledad del oscuro manto estrellado, trizando cada partícula de cielo que humedece mi mirada.


Déjenme sentir la fresca nocturna que eriza mi cuerpo y destella el cigarrillo que inconciente mi boca aspira sin piedad.
Ya las horas se convierten en minutos y los segundos suman lágrimas lejanas, mis campos comienzan a quedar atrás como también el cielo se tiñe de grís y la ausencia de libertad comienza a golpear mi cara con fuerza.
Ya mis ojos se han ahogado lo suficiente y las penas pesan en el corazón.
El tren ya se asoma a en estación y sólo agradezco cada momento en mi maravilloso y verde pueblo, en mi escondido y desconocido pueblo. Agradezco a mi gente, agradezco a mi río, agradezco a mis nubes y agradezco a mi viento, los pensaré entre cada sueño porque las sonrisas no son instantes, son maravillosas marcas de guerra.


El tren desaparece conmigo a bordo y la semáfora que indica la entrada a mi pueblo se hace distante ... Las zarzas cubren por completo el camino y los álamos se mezclan entre pinos. El río Bio-Bio forja mi compañía y las lágrimas comienzan otra vez.
 Santiago me espera, vestido de grís y llorando desnudo, Concepción me dice adiós con su cara fría y azul, Concepción me extrañará y yo a él.
Éste no es un Adiós, es un Hasta Pronto.

8.2.11

23. Hombre




Hombre, hombre de sus cosechas que el sol acompaña, hombre que de sus aires el viento sueña con descanso.
Hombre que de sus ojos el silencio se posa en el trabajo, hombre que de las penas el llanto una buena caña de vino adormece.
Hombre de sus recuerdos que camina por su más que conocida tierra, que los trenes le agradecen las vías y los puentes, los cables y motores, la experiencia y su vida completa.

Los pueblos que lo vieron caminar  nunca lo miraron quedarse, el sur de tu país que tanto conoces ya ahora se esconde entre tus más recónditos recuerdos y sólo vives bajo el sol o la lluvia de uno.
Amas reír y hablar, tiñes el ambiente cuando de tus vivencias te acuerdas y relatas, vivencias que ya todos guardamos con cariño, con desagrado o con simple y humilde respeto.
Sencillo y complejo tus ideales y religión portas en tu gran corazón, molesto o feliz agradeces a Dios por tu sonrisa y tus días.
(Eres) Un gran hombre pequeño, un maravilloso hombre pequeño.


Eres grande, viejo.




(Quién más que tú merece el cielo, para sembrarlo entero)

5.2.11

22. Bostezo

Cuando la noche silente amortigua el descanso de las estrellas y el tibio viento desgloza la soledad de mi cuerpo inerte en tantas partículas inimaginablemente incontables, es cuando digo: "Fin del día".  
Mi cama se hace gigante con el vacío de mis pensamientos, el aroma que acostumbro desola mis frazadas y esconde la compañía de mi almohada asfixiada entre mis brazos.

Sórdidos segundos se apoderan de mi distancia propia; la tragedia en mis ojos a veces suele ser un océano de ideas incompletas, pero qué más da, por eso son ideas, porque son contradicciones y vacíos.
Sórdidos instantes en los que pienso mi sofoco; las ganas de escapar son inminentes, la tranquilidad de éste pueblo a veces me repele, pero es lo que amo, es donde me mimetizo y es donde más me gusta estar, lástima que mi gente esté tan lejos de mi cuerpo.

Han pasado los días rápidamente, me siento sonámbulo entre minutos en los cuales veo el día completo pasar frente a mis ojos, sin piedad, sin pena, me incomoda, pero ese es el ritmo al cual estoy "acostumbrado".



En estos momentos las palabras son tan latentes dentro de la oquedad de la noche que realmente bostezo de lo trivial de ellas mismas por si solas.

25.1.11

20. Luciérnagas

La noche cae elegante con su abrigo solitario dentro del salón repleto... La noche baila sutil al pie del cálido vals dónde el abandonado campo sureño acompaña su perfume fugáz al compás del canto fértil de las luciérnagas.
Mi tierra cae dormida mientras que el aroma de los árboles despierta la silueta de la tétrica luna gigante que se posa en la pupila de mi mirar. Rechinando de altanería, tragando la saliva soberbia de las estrellas que la contemplan con envidia:
-¡Oh señora!, su galante estampa cubre por completo la pobreza de lo oscuro, su perfume liviano honra la personalidad petimetre de su voz y la resonante alegría que provoca verla caminar al paso fiel del reloj, luciendo su vestido negro-con-puntos, su abrigo de piel que tan bien alumbra.
-¡Amada dama!, usted no pasa silenciosa a través del silencio, usted suele abrir el delicado sonido del piano en su caminar, ya los ángeles no existen cuando se le mira cada noche, si hasta en el día su pálido rostro juega al sol. Gracias por ser nuestra madre.

Un joven se asomaba por la ventana a echar humo a las nubes. Su mano izquierda escribía derecho cuando miraba al cielo en presencia de la elegante mujer dándole besos unísonos en cada partícula de humo que salió de su nariz y boca. Excitado su texto entre sus dedos se creaba y la ilusión de compañía se reflejaba en el río que podía ver cerca de su casa. Pasó la mirada de repente a la tétrica estación del ferrocarril; oscura y sin sonido bañada por las estrellas y sucia de flojera de las colillas de cigarrillo que descansaban sin permiso en el andén. La gente ya no soñaba el andén, éste era pisado en la mañana y luego al medio día, después en la tarde y más tarde de la tarde, casi en la noche, ya nadie más pisaba el andén, ya nadie más el ferrocarril quitaba alientos cuando pasaba, ya a nadie más le importaba.
El joven que se asomaba por la ventana siempre miraba la estación, a veces pasaban trenes de carga que remecían toda su casa y su corazón palpitaba de júbilo como lo eran otras ocaciones en las que sólo los grillos le daban pasaje a la soledad de la estación, y soledad al joven que entre las estrellas se refugiaba esperando que el perfume lo llevara lejos, donde el imán que atrapó su corazón de metal, donde esos brazos que no poseen segundos de distancia, donde el cigarrillo es una escusa de una compañía desamparada en el abrigo de la noche.

La señora sólo miró, quizás no le importó, pero cuando ella caminaba perfumada con su vestido negro-con-puntos el joven se enamoró aún más de la luna sobre la estación.

21.1.11

19. ( ... )





( No suelo llorar, suelo ser muy orgulloso, suelo ser a veces tan solitario y malas pulgas, no admito cosas cuando suelo ser evidente. )


Hoy todo ha sido diferente cuando el semáforo se tiñó de rojo; La desagradable "bocina de camión" del tren que casi siempre pinta de sonrisas mi rostro...
Hoy todo ha sido diferente cuando llegué a casa, sus rostros no eran los mismos, maletas repletas por todas partes, equipaje ordenado, rostros distintos...
Hoy todo ha sido diferente cuando conversé con ellos, sus palabras no eran las mismas, eran más acogedoras y más tristes que de costumbre.
(Ésta vez) Los cigarrillos no reflejaban compañía sino despedida.
(Ésta vez) La casa me pareció tan grande y yo tan pequeño.


El tren viene a la estación y las maletas se arrastran por los cuadros hasta llegar a primerísimo primer plano.
Ellos soltaron sus brazos para apretarlos con mi cuerpo. Me sentí seguro y frágil, me sentí indefenso como un niño y las gafas cubrieron mi expresión solitaria.
No tuve más segundos para seguir abrazando a mi madre y a mi padre, el peso del tiempo se hizo ligero y el minuto se desvaneció.


(El conductor movió su brazo y tocó su pito)

Los miré por última vez por la ventanilla del coche (desde abajo) y recordé al compás del leve traqueteo del automotor el cáos que provocaron estos días:


-Peleas
-Discuciones
-
Caras largas
-Quejas
...etcétera.





Hoy todo ha sido diferente,
hoy no me da gusto ver el tren partir -las lágrimas no detienen su curso-
hoy no me da gusto mirar el cielo
porque todo eso lo hacía con ellos a cada rato.

Hoy todo ha sido diferente,
me siento como un niño, no he parado de llorar.



(No suelo decirlo, no suelo admitirlo; Agradezco estos días de corazón. Los extraño muchísimo).

















(Las manos que se ven afuera de la ventanilla son de mis hermanas)

15.12.10

18. Nada en Todo


Sinceramente mi tristeza ha llenado la caña y entre hielos varios generaron un mestizaje con dolor y sudor, un sabor solitario que en mi boca obedece a un frío desolador pero en mi cuerpo parece entibiarse, mi mente se desvanece casi por completo en el alcohol.


Ánimos de subsistir sobre cigarrillos varios y rayos de sol desenfocan mi vista hacia mis textos agrupados en el mayor desorden imaginable; matemáticas cercano a la basura variada, lenguaje encima del bolso de viaje inamovible y expectante, e historia, apilados encima mi cama abiertos y entrecerrados funcionando en éste segundo como mantel para el hielo de mis brebajes.

(No estoy bien) Prefiero alcoholizarme antes de pensar en mirar siquiera un posible futuro que añoré con sonrisas ya desvanecidas, o sentir la frustración y la pena que arrebata mis segundos actuales; -¡quería estudiar!, realmente quería estudiar eso y ahí, me esforcé mucho como nunca habría dicho jamás, dije desolado y entre tiritones. Ahora sólo miro lejos una fe en estatuas iluminadas que acompañaron mi incertidumbre pesimista.
Sólo un par de días intensificarán mis lágrimas ahora innecesarias en respuesta a mi futuro, no sé qué estará escrito ni se escribirá, sólo espero sonreír y secar esta pena que me ahoga entre tragos y carcome poco a poco hasta un punto vacío.

12.12.10

17. Últimos

Reconfortante e inseguro piso nuevamente la ciudad de Santiago, el extraño clima que baña la ciudad me parece monótono y feo, los edificios grises estructurados y hacinados entre árboles y concreto, y destruidos en el contexto de un día grisáceo-claro.
El paisaje se me hacía similar dibujado en la ventana del taxi, las mismas pinturas y los mismos colores pasando fugazmente sin decir 'permiso' o 'adiós'. Mis abuelos iban conmigo en el asiento trasero y los tres observábamos con desagrado. Me estresé buscando soluciones a incógnitas retrógradas, menos mal que ya estaba cerca de mi casa...

...Mis padres me esperaban con muchas ansias y varios abrazos. Los besé cariñoso y me sumí cómodo al ambiente familiar que esperaba mi presencia (el grato aire familiar), como olas sin el habitual viento que las destruye entre frías y oscuras rocas sin piedad alguna, quebrándolas en silencio tallando una bella armonía en el retrato grisáceo. Mi pareja también estaba entre ellos; sonreí con más fuerzas.
La tarde tenía pinta de lluvia pero ésta pasó sin previo aviso, la noche arreciaba entre las colinas y cordilleras, el murmullo del frío se hacía más elocuente y al compás de ello mi cuerpo se cobijaba entre
chombas oscuras y pedía un pequeño abrazo que me hiciera suspirar y no extrañar tanto el lugar de dónde venía.

(...)

No sé cómo ni dónde se fueron aquellos minutos tan bellos, pasaron como brisa de verano por mi cara serena, desperté y me colapsé pensando en mi prueba, no me sentía preparado y realmente
el pesimismo invade mis ganas de sentir fe por mi mismo, no-es-que-no me sienta capaz... No sé la verdad.
La primera prueba tuvo bastantes incidentes indecorosos y casi, pero casi lamentables. Leí lento, muy seguro y atento, respondí acorde a mis conocimientos, respondí dejando de lado las dudas y terminé prudentemente sin destacar.

Ahora otras dos pruebas me esperan en un cajón con llaves, éstas son las que me tienen ahogado en mis conocimientos, quizás sólo me esté ahogando en mis dudas; ¡Siento que no sé nada!.
Como es costumbre de mi mala suerte, tengo muchísimo sueño e intenté dormir para despertar y estudiar hasta la hora que deba partir, ¡pero ni eso puedo hacer!, he cerrado mis ojos y bostezado sin parar pero no me consuela el estar despierto, y ya los bostezos son más recurrentes pero mis ojos no los acompañan.
Vamos, estoy ansioso de terminar ambas pruebas ya, quiero deprimirme con justificación y comerme las uñas que no tengo esperando los resultados que seguramente serán fatales.


Sigo bostezando y aún sin poder compatibilizar con mi almohada...

5.12.10

16. Cristal(es)





He contado los días con total desapego a la realidad, he contado mis días con desesperación y algo de nostalgia. Los besos son cortos como nubes en verano, agua abundante y un pesado bolso con libros varios y textos de estudio. Llevo en mis bolsillos un pedazo de tela con el perfume de tu esencia, quiero que acompañes mis pasos y mi felicidad aunque sea de forma onírica. También mis ligeras ropas que prácticamente no ocupan tanto espacio en la vacía maleta negra que mis manos toman con sutileza y elegancia.
Ha llegado el día tan anhelado desde que llegué acá. Irme. Irme lejos sin decirle adiós a nadie, irme lejos olvidando con (sin) sonrisas éste espacio ocupado en ésta fea habitación incolora. Irme lejos dejando atrás los problemas de árboles que imponentemente desalojan sus responsabilidades en el silencio oblicuo de la posada. Irme por fin de aquí, de éste tan in-anhelado lugar.
Caminaré entre la gente mirándola con desprecios y de forma burlesca, subiré acongojado a mi bus (los odio) sin aire mirando sombras estirando sus manos oscilándolas en el viento despidiendo sus bultos. Sentiré el viento unos segundos para poder pestañar y llegar rápidamente a mi ciudad, evitar el tedioso trayecto.
Me sentiré hermoso, liviano y ligero, no tendré sueños por un rato, ratos malos tampoco, sólo pisaré mi ciudad para luego coger mi verdadero transporte, ese que me hace feliz siempre que lo añoro y lo veo ante mí; mi tren me esperará en la estación y
<<Talcamávida será mi destino>>, diré al conductor que agotado rompe los pasajes y cuenta los pasajeros. El verde paisaje; los altos pinos, las altas nubes y los altos parajes me harán derramar lágrimas de emoción, destruiré mi silencio exclamando suspiros de alivio, suspiros que en una hora y media me dirán que es mi bajada. El naranjo automotor se parará en el andén número uno de la estación y veré caras tan conocidas como cercanas. Mis abuelos estarán esperándome y yo estaré esperándolos a ellos, buscándolos a través de mi ventana y viendo mi casa pasar segundos antes de que el tren se detenga. El aire está fresco, está algo nublado hoy, pero los monótonos colores son los mismos desde que era pequeño, nada a cambiado y todo está en su lugar como siempre debió haber estado.
Mis días se harán tan cortos que no tendré tiempo de extrañar Santiago, y aunque sean extensos tampoco creo que lo extrañaré. Sólo sé que hay personas que me esperan allá y yo a ellos, pero a la ciudad jamás.

Con mi cámara al cuello y mis libros en las manos les digo a todos:
adiós.

1.12.10

14. Dos Elementos


Así fue como la oscilación de tu voz culminó en un frío silencio, un silencio que cubrió todo el letargo del segundo eterno creando una atmósfera vacía en tu boca, sólo tus ojos hablaban, tus ojos clamaban por una caricia que aún no regresaba; el viento se la llevó unos momentos.
Tu moreno rostro estaba paralizado y aburrido, quizás asqueado del humo del cigarrillo que emitía mi boca tal como chimenea de fábrica, pero esperabas el momento exacto, aquel momento en el que fuego herviría el agua, y no que el fuego apagase el agua. El humo seguía subiendo, se esparcía por el cuadrado rosado en el que estábamos situados, encerrados y se impregnaba en las paredes como tu perfume en ese cuello que beso cada mañana lentamente (hasta mis dedos se perfuman con aquella esencia materializada en tu cuerpo). Ese cuello que excita mis nervios, que me embriaga y me transforma en el perfecto asesino de tu humilde calor.


El instante llegó y la hora tardó, nuestros fríos cuerpos comenzaron a desnudarse para ocupar ese cómodo espacio en nuestra cama ahora tibia. La pared dio lugar en mi rostro y sentí tu espalda moverse al compás de la mía. Las luces se apagaron y entre bostezos besamos nuestros labios, despidiéndonos por última vez en un extenso letargo hasta el olvido del sueño. Te busqué entre mis sueños, recuerdos se plasmaron entre ellos y realmente no recuerdo nada más que rostros vacíos y aburridos.

El sol aún no salía y no saldrá hasta varias horas más, nosotros no lo veremos, sólo lo odiaremos.