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11.3.15

80. Angustia


Tus palabras cuan gotas de agua vertidas en el río,
se ahogan lentas porque no saben nadar;
Olvidaste hacerlas trascender.
(¿Por qué? ¿para qué?)
Tus frases brillan sin destello 
(otra vez).

En esta calle hay vestigios de ti mismo, 
están en abandono las risas que toda vez se sentían,
también los cuerpos inertes que jamás dejaron de moverse,
pero las palabras son agua que se secan bajo el sol,
son tan sólo un rastro perdido entre los adoquines de Santiago
y no eres capaz de colorearlas con verdades.

Tu sabes que te estoy esperando para el desayuno,
pero ahora la fruta se está pudriendo, 
el pan se puso duro
 y el café se enfría sobre el mantel de flores.
Deberás traer fruta, pan y café,
para volver a ser afortunados
(aunque no esté de moda),
y que sea jamás nunca una casualidad
el estar frente a frente,
y el sentir de ambos cuando no dejemos de decir que mi corazón es su casa.

Ven, 
que quiero brindar cada una de tus miradas enamoradas,
alzar nuestras copas luego de un beso sincero,
y juntos ver la muerte de las palabras que detienen el viaje infinito.
Ven, 
estoy esperando tu regreso y que nunca nos acostumbremos,
pero la angustia del silencio,
la comodidad de la sombra que pisan tus pies,
tu cuerpo inconsecuente
que todo convierte en vino, 
me embriaga más de soledad que de tu nombre entre mis labios de algún día lluvioso

Un día ayer no había angustia,
no existían palabras vacías ni copas llenas de tinto,
habían ojos que narraban nuestra novela.
Hoy a gritos digo "ven"
(sí, tú, siempre tú),
pero cierro mis ojos para pestañar
y sigues muy lejos
sólo te veo murmurando cosas que ya no puedo oír.

8.6.14

77. Simplemente, Pepi.

Hoy te busqué sin querer,
salí al jardín y recordé que dormías.
Te llamé mientras miraba el tejado y me acordé que descansas.

No sé si alguna vez entendiste lo que te decía,
o si me odiabas cuando procuraba besarte,
quizás no estuve contigo cuando más me necesitaste,
pero te amé en cada uno de los días en los que te acariciaba,
incluso hoy.

Ayer mientras te llamaba sabía que estabas durmiendo, 
pero de igual forma quería decirte "hasta mañana",
no sé si alguna vez entendiste mis palabras,
pero te las dije hasta el último minuto,
te las susurré cuando contenía las lágrimas 
mientras te sostenía y yacías durmiendo entre mis brazos.

En la semana te despediste de todos, 
sabías que hoy llegaría y querías prepararte,
yo no lo sabía pero no dejé de abrazarte,
incluso hoy que duermes en mis brazos.

Es hora de acostarte para que duermas,
no quiero soltarte pero debes descansar.
Hasta mañana Pepi.
Hoy te busco sin querer.
Hoy te extraño tanto como cuando me despedí.



D.L-R




















Pepi
2004 - 2014

Gracias por todo.

13.5.14

76. Pies a la rastra.


 Entonces ante el porrazo de una te pusiste de pie,
no quedaba vino blanco y preferiste irte a dormir. 
La cama grande está caliente, 
tu mujer descansa bajo las sábanas.
La casa grande está en silencio 
pero tu no puedes dormir.

Llega el día siguiente y el subsiguiente, 
pasan de a poco y tus pensamientos gritan;
entre la madera que picas para el invierno,
entre los asados que haces para dos,
entre la bulla del tren que te asomas a mirar.
Prendes un cigarrillo.
Paso a paso por el jardín 
te veo caminar a ratos,
te escondes para descansar y pensar,
me escondo para admirarte
porque cada día que pasa siento que te alejas más.

No te culpo,
me apeno porque los días pasan 
y no asumes que el sol se esconde para salir otra vez.
¿Recuerdas el auto que querías construir? 
Sé que puedes hacerlo,
sé que soy el único que confía en ti,
me encantaría cumplir tus sueños
de igual forma que tú realizaste tus metas.

Llevo en mi sangre orgulloso 
un linaje noble
que no necesita de un título,
porto entre mis recuerdos
las vivencias que me has contado siete veces cada una,
tus pasos entre mis recuerdos,
y la vida que pasó volando ante tus ojos.

Pies a la rastra levantando el polvo de la tierra,
a regañadientes sigues caminando
y de repente te detienes a fumar,
no te culpo y te acompaño,
te miro-mirar y me dices que estás observando,
valiosos tus pensamientos que aún esconden sueños
que a veces concluyen en risas,
otras sólo apagas el cigarrillo en silencio.

Llega el día siguiente y el subsiguiente, 
pero no te detengas sólo a mirarlos,
porque pese a que caminas con tus pies a la rastra
aún te quedan mil pasos por dar.



D.L-R


13.4.14

75. Cierro mis ojos

Amé como jamás amé,
cada día no cerré mis ojos para soñar,
me mantuve despierto para vivir.

Amé como jamás amé,
los paisajes se llenaron de adoquines
para caminar entre lluvias sureñas.

Nuestros momentos 
fueron viajes infinitos,
afortunados los pasos que dimos.

Ahora cierro mis ojos,
la incertidumbre ambiciosa,
la resaca de las palabras.

Tus ojos llorosos y la forma triste de tus labios,
un beso y te digo:
Amé como jamás amé;
te amé y te amo.

Los paisajes se llenaron de adoquines
para continuar el camino,
¡abrígate!
aún faltan inviernos para conquistar.


D.L-R

12.4.14

74. Sin hablar nunca de amor

Dices esperar de mi,
avanzamos juntos.
(Lento)
 Digo esperar de ti,
no existo,
estoy borracho.
(Repetir)
Ambos habiendo esperado
sentados sin moverse
llorando la vida debido a la muerte.

Otro gran trozo de mí muere esta noche.
tu amor de noche me llegó
y un claro día se me fue.

Otra copa, por favor
para un viaje infinito que no llegó.


D.L-R

19.3.14

72. Memorias.



Tus ojos débiles brillaron ante los cristales de tus heridas.
Jamás te vi llorar el pasado,
jamás pensé que lo atesorarías entre mis recuerdos.
Seco tus lágrimas con sonrisas para que tus arrugas dibujen la alegría constante
de nuestras conversaciones.



D.L-R

26.2.14

70. Paredes










 ( ... ) Los colores que ya no son blancos ni rojos, el sol se los lleva de a poco, pero los colores que en tu pasado eran eufóricos hoy se disuelven en tu silenciosa mirada. 

D.L-R